El Murito

En la costa mágica del Ortegal, existe un sendero que custodia historias ancestrales. Este camino, que serpentea desde Ortigueira hasta la Lagoa de San Martiño, atraviesa el corazón del Sendero Azul como una arteria que conecta el alma humana con la naturaleza. No es simplemente un trayecto, sino una invitación a sumergirse en la esencia más pura de lo natural y lo eterno.

A lo largo del recorrido, emerge un rincón singular conocido como "El Murito", un lugar donde el tiempo se detiene y los atardeceres se convierten en pinturas. Aquí, los pájaros parecen danzar entre las ramas, sincronizados con la brisa marina que lleva consigo el susurro de las olas. Las mareas avanzan y retroceden con suma delicadeza, acariciando suavemente la costa como si desearan protegerla. En un risco cercano, una familia de cormoranes despliega con elegancia sus alas para secarlas bajo el sol antes de sumergirse con maestría en las aguas cristalinas. Sus siluetas, perfiladas contra un cielo infinito, parecen pinceladas de un cuadro que respira.

En "O Murito", la naturaleza cobra vida. Cada roca, cada rama y cada soplo de viento forman parte de una dulce sinfonía, visual y sonora, que envuelve al visitante en un abrazo cálido. Es un umbral hacia un mundo de paz, un espacio donde la realidad se diluye para dar paso a un sueño infinito. El sol, como artista invitado, derrama sus colores dorados, anaranjados y carmesí sobre el horizonte, tiñendo el cielo de acuarelas. El silencio se transforma en presencia, invitándonos a escuchar los ecos de la Ría de Ortigueira. Allí, la esperanza es una pequeña joya que florece como las flores silvestres que bordean el sendero y llenan de luz nuestro camino.

"O Murito" no es solo un lugar, es una experiencia metafísica que trasciende lo tangible. Un refugio de serenidad que, en cada ocaso, renueva la promesa de un nuevo comienzo. Donde el bosque y el mar se encuentran con ternura y quienes lo visitan se convierten en protagonistas de una historia interminable, narrada en un lenguaje que solo el corazón puede comprender.

 
Anterior
Anterior

El Cabo Ortegal

Siguiente
Siguiente

El Peiral