El Molino del Campo de la Torre

En el Campo de la Torre, donde la tierra se encuentra con las estrellas y las imponentes montañas del Ortegal dibujan un horizonte majestuoso, se alza un viejo molino de viento, eterno guardián de la Ría de Ortigueira. Sus aspas, desgastadas por el tiempo y los cuatro vientos, cuentan leyendas de un pasado donde cada giro alimentaba la vida y los sueños de los habitantes del Ortegal.

Dicen los mayores que, en las noches claras, cuando la luna derrama su luz plateada sobre el valle, las aspas del molino giran suavemente, incluso cuando el aire permanece en calma. Una de esas noches, una joven pastora, siguiendo un extraño silbido que parecía susurrar su nombre, ascendió al molino. Al llegar, lo encontró envuelto de un misterioso movimiento y sus aspas trazando círculos entorno al cielo estrellado.

Intrigada, se acercó y, al posar su mano sobre las viejas aspas de madera, sintió un leve calor y escuchó un susurro que parecía brotar desde lo más profundo del molino:

"Guarda este secreto, pequeña soñadora, en cada giro de mis aspas vive la fuerza de las orteganas y los orteganos que buscan, luchan y creen. El espíritu del viento que me impulsa es el mismo que llevará vuestros sueños más allá de las montañas y el océano."

Desde aquella noche, el molino del Campo de la Torre no solo se recuerda por su incansable labor en tiempos de necesidad, sino como un lugar donde los sueños toman vuelo. Los viajeros que llegan hasta aquí aseguran que, si se escucha con atención, aún pueden oírse las voces de los molineros, contando viejas historias de un Ortegal mágico y eterno.

 
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