La Ermita da Virxe do Porto

En la costa de Valdoviño, donde el Atlántico ruge con todas sus fuerzas, se alza un pequeño islote coronado por la blanca y humilde Ermita da Virxe do Porto. Este rincón, abrazado por el océano, es mucho más que un refugio de fe: es el hogar de una leyenda que ha resistido las mareas del tiempo.

Cuentan los mayores del lugar que, en una noche iluminada por la luna y un manto de estrellas, apareció flotando entre las olas una figura de la Virgen. Su rostro sereno y su mirada profunda parecían surgir del corazón mismo del océano. Los pescadores que la encontraron, maravillados, intentaron llevarla a tierra firme. Sin embargo, la imagen parecía tener voluntad propia pues al amanecer, la imagen volvió a aparecer en el mismo lugar. Los vecinos, comprendieron entonces que aquel debía ser su destino y construyeron para ella una ermita en aquel pedazo de roca. Desde entonces, la Virxe do Porto, como se la conoce, se convirtió en la guardiana de los hombres del mar, protegiendo sus travesías y devolviéndolos a salvo a los brazos de sus familias.

Hoy, cuando las aguas bajan y el camino de roca queda al descubierto, puedes acercarte a este lugar celestial. Con el murmullo constante del océano y el viento acariciando tu rostro, es fácil sentir la magia de aquella noche en que el mar decidió compartir su milagro con nosotros.

¿Es la Ermita da Virxe do Porto un capricho divino? ¿O tal vez un regalo del destino? Sea cual sea la respuesta, este santuario nos invita a descubrir su historia, uniendo nuestra mirada a la de quienes, siglos atrás, se encontraron con este milagro del Atlántico.

 
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