El Cabo Ortegal

Cuenta la leyenda que, en un rincón de la Tierra, donde el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico se abrazan como amantes eternos, el corazón de un nuevo mundo comenzó a latir. Miles de millones de años atrás, en el Cabo Ortegal, los dioses sembraron las semillas del tiempo y eligieron las rocas más antiguas como testigos de su creación. Estas piedras, esculpidas durante más de mil millones de años son las primeras páginas de un libro que narrará la historia de un universo vibrante.

Durante el amanecer, el sol despierta cada mañana desde oriente y pinta las aguas con tonos dorados que reflejan su caleidoscopica luz sobre Os Tres Aguillóns. Estos tres guardianes de roca colosales y forjados en el corazón de la Tierra, emergen del océano como espíritus protectores de los límites del mundo.

Al atardecer, por poniente, el majestuoso acantilado de "Cantís da Cova" se eleva como un gigante de 313 metros, cubierto por un musgo  verdescente que se nutre del viento salado, desafía desde hace una eternidad al Atlántico que, a sus pies, ruge ferozmente golpeando las rocas con una fuerza que estremece el alma. Dicen que, en las noches de tormenta, Cantís da Cova entona viejas canciones al mar, en un intento de calmar su furia.

Al anochecer, cuando el sol se oculta tras el horizonte y la oscuridad envuelve el Cabo Ortegal, el firmamento se convierte en un teatro celestial. Lejos de las luces de la ciudad, las estrellas se descubren e inician un lento baile entorno a la estrella del Norte, como diamantes que adornan el universo. Desde aquí puedes observar cómo las constelaciones y la Vía Láctea forman un inmenso río luminoso que nos recuerda que solo somos pequeños fragmentos de algo infinito. Aquellos que se detienen a escuchar pueden oir las historias de la lucha eterna y titánica entre la tierra y el océano, las de los antiguos habitantes que veneraban esta tierra sagrada y las de los navegantes que encontraron en este lugar tanto el refugio como el peligro. El Cabo Ortegal es un primoroso monumento de la naturaleza en el que, cada ola que rompe en las rocas, cada ave que, entre peñascos, traza su vuelo y cada piedra a nuestros pies, llevan consigo un eco del principio de los tiempos.

Visitar el Cabo Ortegal es tanto una peregrinación hacia el corazón del mundo, como al nuestro propio. Es caminar sobre los cimientos de la historia y recibir el abrazo del viento que ha soplado aquí desde hace eones, mientras tu vista se pierde en el horizonte donde los límites del tiempo y el espacio se difuminan.  Si el Cielo está en la Tierra, se llama El Cabo Ortegal.

Visita el Cabo Ortegal y deja que despierte en ti la sensación de ser parte de algo hermoso, inmenso y misterioso. Porque en este rincón mágico de Galicia, donde océano y rocas se abrazan mientras las estrellas nos miran, descubrirás cómo empezó todo.

 
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